viernes, 8 de septiembre de 2017

Barbas, tatuajes y otras cosas Reformadas


Si usted se encontrase en la calle con la persona de la fotografía de este corto artículo, mientras camina de paseo con la familia, y si su hijo pequeño le preguntare a usted: “papi: ¿esa persona es cristiana?” - ¿Qué le respondería usted a su hijo?

Creo que solamente hay dos respuestas posibles: 1) él es un redimido del Señor; o 2) él no es creyente. Pero en nuestros días hay una tercera respuesta: 3) No lo sé hijo mío.

Y yo no voy a negar que haya personas, tanto arminianas como calvinistas, que dirían a su pequeño con toda seguridad “sí es un creyente, amado hijito”

El arminiano diría que es un “cristiano carnal” y la base para decir que “sí es un redimido del Señor” la apoya en los siguientes hechos: 1) hizo su decisión por Cristo, por medio de la oración del pecador, 2) acude frecuentemente a los servicios dominicales, 3) conoce algunos textos de las Escrituras y también sabe algunos himnos.

El calvinista diría que es un “hermano reformado”, apoyándose en el hecho que 1) abraza las doctrinas de la gracia, 2) debate muy bien contra los arminianos, venciéndolos y llegando hasta ofenderlos, 3) estudia a los teólogos reformados en un bar mientras bebe cerveza y fuma unos cuantos cigarros; otras razones es que tiene barba como los reformadores, tatuajes con frases reformadas y otras cosas reformadas.

No debemos extrañarnos si dentro de una década escuchamos hablar de “marihuana reformada”; o “pornografía reformada” digo esto con temor, ya que creo que ningún reformado de hace unos años atrás hubiese podido pensar en que hoy existirían los “tatuajes reformados” ni en la posibilidad de un “rap reformado”; pero eso es lo que tenemos hoy en día.

Apreciado lector, yo no creo nada de esto que vengo escribiendo, sino que es una ilustración de lo que vinimos viviendo en nuestros días, y este artículo es un pequeño aporte para la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante, lo digo para meditar en la senda en que se encuentra “parada” esta “neo-reforma”.

¿Por qué escribir acerca de esto?

Bueno, yo me he visto movido a hacerlo porque en nuestros días se ha borrado deliberadamente  la línea que separa a la iglesia del mundo (y esto se hace desde púlpitos dizque “reformados”). Y uno de los argumentos predilectos de quienes viven este estilo de reforma, y además lo promueven de una manera sutil; aunque otras son muy intencionadamente, es usando el pecado de los santos de la Biblia, o los pecados de los hermanos de la fe del pasado.

¿Cuántas veces hemos escuchado a un evangélico justificando su impotencia espiritual para vencer al pecado, mencionar el adulterio de David con Betsabé y el asesinato de Urías, el marido de ella? Sabemos que estos hechos ocurrieron y Dios vio por conveniente escribirlos en Su Santa Palabra, pero no creo que la intención del Santo Señor haya sido para que justifiquemos nuestros propios pecados.

Yo creo lo que dice la Biblia:

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? (Mt 7:16)

Y el fruto que veo en la persona de la foto, según la Palabra de Dios, no es un fruto de la luz, sino que es un fruto de la oscuridad y de las tinieblas. Y eso es lo que yo - como padre, creyente y pastor – le respondería a mi hijo: “hijo mío, tal hombre es un pobre pecador que necesita a Cristo el Redentor”

Spurgeon y los cigarros y las bebidas alcohólicas

Yo no voy a hablar del pecado de David como el “ejemplo” para algunos adúlteros; voy a hablar de Spurgeon y los cigarros que fumaba y las bebidas alcohólicas que él bebía. ¿No ha notado usted que cuando a los neo-reformados se les habla del cigarro y del alcohol como pecados, ellos inmediatamente responden: “Spurgeon fumaba y bebía”?, ¡y abracadabra, son sin pecado!

Hay dos preguntas que deben responderse cuando se habla de este tema, que por lo general es para “bajar” a Spurgeon al llano de aquellos que defienden la imperfección del creyente, pero en realidad lo que hacen es usarlo como un opio que adormezca sus conciencias. La primera pregunta es 1) ¿Por qué lo hizo?; y, 2) ¿Por qué dejó de hacerlo?

Si usted no conoce las respuestas a estas dos preguntas, entonces puede ser fácilmente engatusado en las tretas de aquellos “reformados” quienes viven en esos vicios del fumar y de la bebida.

Pienso que la única forma de responder a esas preguntas es yendo a la historia, más precisamente a la biografía de Charles Haddon Spurgeon.

¿Por qué lo hizo?

Lo primero que usted tiene que entender es que lo que SE CREÍA en los tiempos de Spurgeon no es lo mismo que SE SABE hoy. Se lo voy a demostrar con un ejemplo muy sencillo y casi-actual

Hace pocos años atrás SE CREÍA que un niño gordito era un niño saludable; hoy SE SABE que tal niño, es muy posible que sufra de una enfermedad llamada obesidad ¿Es cierto lo que digo? Y esto no es de hace mucho tiempo ¿verdad? – Si vemos las fotografías de Spurgeon, podemos decir que él, SIN SABERLO, sufría de un cuadro de obesidad.

Con esto en nuestras mentes, quisiera hacer una traducción de unos fragmentos del libro “Spurgeon: A New Biography” escrito por Arnold Dallimore

Esta imagen de Spurgeon como un hombre de una santidad inusual, es del todo cierta. Por lo tanto, la declaración que vamos a hacer ahora parecerá como inconsistente para muchos. Sin embargo, también es cierto y debemos hacerlo. Es que Spurgeon fumaba cigarros y bebía bebidas alcohólicas.
 No sabemos desde cuando comenzó a fumar, pero en el tiempo de Spurgeon se creía que la práctica de fumar era beneficiosa para la salud de uno mismo. Robert Hall, el famoso predicador de la Iglesia Bautista de la calle San Andrés, en Cambridge, había recibido órdenes de su médico para que comience a fumar, y ya que Spurgeon vivió en Cambridge y asistió a aquella iglesia en su adolescencia, fue sin lugar a dudas familiar con este evento. Además no había ningún remordimiento acerca de esta práctica en la mente de muchos ministros en la Iglesia de Inglaterra, en la Iglesia de Escocia y en las Iglesias de Francia y Holanda.
 Durante una considerable parte de su vida, Spurgeon también bebió bebidas alcohólicas.
 En sus días era difícil de obtener agua potable, y para evitar la contaminación, la mayoría de personas usaban cerveza en sus comidas. Esto había sido una costumbre humana desde tiempos inmemoriales, y no cabe ninguna duda que él la conoció desde que era un niño en los hogares de su abuelo y su padre y que él creció acostumbrado a esta práctica.
 A su vez, no había estado mucho tiempo en Londres cuando lo encontramos usando bebidas como cerveza, vino y brandy, aunque en cantidades muy moderadas. Y esta práctica, como la de fumar, no intentó en ningún modo negar ni ocultar.

En los días de Spurgeon SE CREÍA que fumar era beneficioso para la salud del hombre; hoy SE SABE que es la mayor causa de muerte por cáncer en el cuerpo humano. En los tiempos de Spurgeon SE SABÍA que el agua que había no era potable, en nuestros días SE CREE que Spurgeon era un “bebedor social”

¿Por qué dejó de hacerlo?

En la década de los 1880, la salud de Spurgeon comenzó a decaer severamente, y después de haber justificado su habito de fumar diciendo que los médicos lo recomendaban para tener una buena salud, se dio cuenta que fumar cigarros hacia mucho daño a su salud y dejó de hacerlo.

Exhortación

No debemos olvidar que nuestra guía de fe y de práctica es la Palabra de Dios. Dios no pone en la Biblia el pecado de los santos para que nosotros nos consolemos en ellos, mucho menos para que los imitemos.

Nosotros SABEMOS que el cigarro y el alcohol hacen mucho daño al cuerpo de cualquier ser humano; por lo que, como creyentes debemos recordar este versículo de la Sagrada Escritura:

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1Co 3:16-17) 


Así que, la próxima vez que usted quiera hablar de Spurgeon y los cigarros, sea honesto y cuente la historia completa, no sea que usted se convierta en una piedra de tropiezo para cualquiera de los pequeñitos del Señor; ya sabe usted el final de ellos.

miércoles, 19 de julio de 2017

¿Jugó Juan Calvino a los bolos en el Día del Señor?


Así es cómo la historia es falsificada y los buenos hombres difamados
(David Hay Fleming)

Hace un tiempo atrás, encontré un artículo muy interesante sobre el “Día del Señor” en el pensamiento de Juan Calvino.

No pude negar mi sorpresa en todo lo que yo había leído acerca de la forma en que muchos han manipulado la historia, el pensamiento y la práctica del reformador, para procurar imponer ideas y costumbres falsas con el propósito de rechazar un día consagrado completamente al Cristo Redentor de nuestras almas, como una excusa para seguir los deseos de la carne; esta última parte puede sonar muy audaz de mi parte, pero creo que no hay otra explicación para una lucha entre la consagración de nuestras vidas a Dios en este día bendecido y santificado por Dios, para mezclarlo con actividades egoístas y carnales, sin importar el nombre que se les quiera dar a ellas: relax, recreación, día de la familia, etc.

Cuando los hombres miran sus deseos personales, en lugar de ver a la Palabra de Dios, para conocer la voluntad perfecta mandada a nosotros por este Maravilloso Dios; aparecerán en la escena personajes que pasarán a la historia bajo la etiqueta de “tristemente célebres” que, difamaron a hombres como Calvino y falsificaron la historia para defender sus propias pasiones.

El articulo original se llama: “Juan Calvino en las manos de los filisteos: O Juan Calvino jugó a los bolos en el Día del Señor” y está escrito por Chris Coldwell (recordemos que la Biblia considera a los filisteos como un pueblo pagano).

Este artículo es algo extenso pero imperdible en cada punto presentado. Por razones de tiempo quisiera presentar un corto resumen de éste, enfocándome en dos puntos principales: El primero es el que lleva el título de este artículo; y el segundo, que Juan Calvino quiso cambiar el “Día del Señor” para el jueves o viernes (ya sé que eso suena como una locura, pero es lo que fue)

Aquí comienzo con los extractos:

Una muy durable anécdota acerca de Juan Calvino, el gran reformador protestante de Ginebra, es a menudo relatada por aquellos críticos de la visión Puritana del Día del Señor. Parece que el objetivo es demostrar que los reformadores no estaban contaminados con aquella “rigurosidad farisaica” en la observancia del Día del Señor; particularmente con respecto a la abstinencia de otros deportes y recreaciones permisibles en aquel día. En un Día del Señor, se ha dicho, el reformador escocés John Knox, hizo una visita a su amigo Calvino en Ginebra, el finado encontró, para su sorpresa, como un relato parecería indicar, al austero reformador de Ginebra participando de un juego de bolos.

A pesar que para algunos de estos autores es evidente el origen vago de esta historia, ellos aun han sacado conclusiones audaces de ella como si fuera un hecho verdadero. Mucho de esto, sin ninguna duda, se debe a prejuicios partidistas contra Calvino, o contra el punto de vista estricto de guardar el Día del Señor, o contra ambos. Sin embargo, seguramente aquellos que se aferran a la fe Reformada y estiman al Reformador, ¿dudarían en asumir como verdadera un cuento que algunos han hecho correr y que va en contra de la opinión hecha pública por el mismo Calvino? Si el Reformador creía que los deportes y las recreaciones en el día del Señor eran permisibles, entonces esta fábula sería simplemente algo curioso. Dado que esa no era su creencia; darle apoyo a esta novela deja a Calvino vulnerable a la acusación de inconsistencia, si es que no de hipocresía.

Pero es importante examinar la literatura Inglesa porque la anécdota se extendió y fue circulada a partir del siglo XIX en las obras Británicas y Americanas. Además, la controversia sobre el Día de Reposo Puritano en Inglaterra creó un ambiente que produjo eventos y literatura que tuvieron más que un rol tangencial en la determinación de la veracidad de aquella leyenda. Los puritanos apelaron a la posición de Calvino contra la recreación en los Días del Señor. Quienes lo acusan de quebrantar el Día del Señor por jugar a los bolos, hacen apelaciones contrarias a la práctica permisiva de Ginebra… Así que hay mucho material en la literatura inglesa para cubrir. Moviéndose principalmente hacia atrás en el tiempo, esto requerirá revisar:

1. En el siglo XX - Uso reciente de la leyenda del juego de bolos.

2. En el siglo XIX - La anécdota aparece en la literatura.

3. En el Siglo XVII - Búsqueda de referencias anteriores a este cuento.

4. En el siglo XVI – Aylmer juega a los bolos, y Knox visita Ginebra.

El punto de vista de Calvino sobre los deportes y los pasatiempos en el Día del Señor

En sus varios escritos sobre este tema, John Primus probablemente ha hecho lo mejor en los últimos tiempos para poner el registro correcto sobre la observancia del Día del Señor de Calvino. Demuestra claramente del 34º Sermón de Deuteronomio de Calvino que mientras la enseñanza de Calvino del Cuarto Mandamiento difiere de La de los Puritanos, la ética de cómo cada uno debe observar aquel día es similar. Primus escribe: "Calvino hace un llamado a una cesación literal y física del trabajo diario en el Día del Señor, no como un fin en sí mismo, sino para proveer tiempo para la adoración de Dios. La actividad recreativa también debe ser suspendida, porque tal actividad interfiere con la adoración tan ciertamente como lo hace el trabajo diario. 'Si pasamos el día del Señor haciendo ovaciones, y en el juego y la diversión ¿Es todo eso una buena forma de honrar a Dios? ¡No!, ¿no es esto una burla? ¡Sí! ¿Y no es esto despreciar Su Nombre?’”

Según el sermón de Deuteronomio numero 34 de Calvino, las recreaciones y los juegos deben ser excluidos en todo el día del Señor. Si la anécdota del juego de bolos es verdadera, debemos preguntarnos: ¿Practicó Calvino lo que predicó? Sin embargo, se espera que la siguiente investigación demuestre el poco crédito que debe ser dado a esta historia, al menos hasta que alguna evidencia firme indique que este cuento es más que rumores. Sería una especulación improductiva utilizar esta leyenda para formar alguna opinión sobre el carácter de Calvino.

Ciertamente, este cuento no debe usarse para demostrar la visión de Calvino acerca de la observancia del Día del Señor, cuando él ha predicado claramente en contra de la práctica relajada que el cuento ha sido usado para apoyar. Debemos confiar en las propias palabras de Calvino, no en lo que constituye una leyenda urbana, que puede ser simplemente una vieja mentira.

¿Quiso Calvino cambiar el Día del Señor para el jueves o viernes?

Como se indicó anteriormente, Hill toma muy en serio la acusación de Pocklington de que Calvino quería mover el Día del Señor al jueves. Este es otro cuento repetido a menudo que debe ser puesto a un lado. En este caso, Calvino incluso había respondido a una acusación similar de que él quería mover el día del Señor al viernes. Calvino escribe: "Pero un cargo más serio está involucrado en el rumor de que ellos han extendido diligentemente, de mis intenciones de transferir el día del Señor al viernes. La verdad es que, por mi parte, nunca he mostrado el menor signo de lujuria por tales innovaciones, sino mucho por el contrario”

Conclusión

El origen de la leyenda puede descansar en una suposición injustificada de que, debido a que muchos en Ginebra pueden haberse recreado e incluso jugado bolos en el día del Señor, que el mismo Calvino hizo lo mismo. Sin embargo, como se ha demostrado, la opinión de Calvino es claramente incompatible con tal suposición. La veracidad del cuento es muy dudosa. No se menciona en ninguna de las literaturas examinadas con respecto al Día del Señor desde 1583 hasta el año 1824, cuando Disraeli lo publicó, y su declaración de que este cuento era una tradición, podría indicar que no se hallará ninguna prueba firme que confirme el origen del relato.

Personalmente, animo a los hermanos pastores a investigar todas las fuentes citadas en este artículo, cuyo link paso a compartir más abajo.

Que el Señor sea glorificado, por medio de nuestro estudio personal.



lunes, 1 de mayo de 2017

¡Esparciendo flores sobre un cadáver!


Por Thomas Watson – “Las Bienaventuranzas”

Bienaventurados los puros del corazón, porque ellos a Dios verán. (Mat 5:8) – Versión Jünemann

La Moralidad Externa no es pureza de corazón. Una persona puede estar vestida de grandes virtudes morales como la justicia, la caridad, la prudencia y la templanza – y sin embargo ir para el infierno.

No debemos descansar en una mera moralidad externa.
Un puerco puede ser bañado, y continuar siendo un puerco.
La Moralidad baña a un hombre, la Gracia lo cambia.
La Moralidad puede brillar a los ojos del mundo, pero es tan diferente de la pureza como un pedrusco es diferente de un diamante.

¡La Moralidad es tan solo esparcir flores sobre un cadáver!

¡Un hombre que es muy moral, es tan solo un diablo domesticado!

¡Cuantos han hecho de la moralidad su “salvador”!
La Moralidad los condenará, así como el vicio condena.
Un barco puede hundirse con oro, así como con estiércol.

La persona moral, aunque no cometerá pecados asquerosos; sin embargo no será sensible a los pecados del corazón. Él no está preocupado por la incredulidad, la dureza del corazón, los pensamientos vanos. Él aborrece los pecados asquerosos, no los pecados que el evangelio expone.

¡La serpiente tiene una apariencia muy hermosa, pero tiene un aguijón mortal! De la misma manera, el moralista es aparentemente recto, pero tiene una antipatía secreta en contra de los caminos santos de Dios.

No se debe descansar en la moralidad, el corazón debe ser puro.
Dios quería que Aarón lavara las partes internas del sacrificio (Levíticos 9:14)
La moralidad solo lava lo externo, lo interno debe ser lavado.

sábado, 25 de marzo de 2017

Resolviendo los problemas en Colosenses 2:16,17


Colosenses 2:16,17 (R.V 1960):  16.Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

Este pasaje, es a primera vista, el que habla más fuerte en contra de un día de reposo (sabbath) en el Nuevo Testamento y debemos darle el peso completo que merece. No tenemos derecho para hacerlo menos directo de lo que es, debemos tratarlo con cuidado, y seguir hacia donde nos lleve. Cualquier otro forma de tratarlo socava nuestras pretensiones de respeto por la inspirada e inerrante Palabra de Dios.

A primera vista, parece indicar que no hay un día de reposo que guardar para los creyentes del Nuevo Pacto, y esto es un problema para todos nosotros quienes profesamos creer que hay un día para ser guardado santo al Señor. No podemos pretender que este texto no existe, no podemos parpadear los ojos cuando leemos el capítulo, no podemos obviarlo en nuestra exégesis. Merece el peso completo que damos a cada otro texto en la Escritura, y debemos seguir su enseñanza. Deseo con todo mi corazón ser obediente a la Palabra de Dios y fiel a todo lo que dice.

Pero las primeras vistas, o lecturas superficiales del texto, no siempre son las mejores o más respetables maneras para manejar el pasaje y su doctrina. De hecho pueden ser engañosas y producir conclusiones deficientes. Cada texto de la Escritura debe ser tratado con un cuidadoso tratamiento exegético. Para muchos Bautistas Calvinistas, este principio es fácil de ilustrar. Creemos que la intención de Dios al enviar a su Hijo fue para obtener la redención para sus elegidos. Y sin embargo hay varios textos en el Nuevo Testamento que parecen enseñar, a primera vista, que Cristo murió por todos los hombres indiscriminadamente. Hemos tenido que trabajar a través de estos textos con cuidado y cautela antes de aceptar la doctrina de la redención particular. No hemos encubierto estos textos, pero si los sometimos a la exégesis en sus contextos, dando el debido peso a una variedad de consideraciones hermenéuticas. El resultado es que estamos convencidos que nuestro entendimiento del alcance de la muerte de Cristo es armonioso con las Escrituras.

Las mismas necesidades son genuinas para pasajes como Colosenses 2:16-17. Venimos a la Escritura con nuestras propias deficiencias, no siempre entendemos el lenguaje, la cultura, o la progresión teológica, y siempre debemos hacernos preguntas como ¿Estoy leyendo esto correctamente?, ¿Es posible que me falte alguna información que me ayude a entender mejor este pasaje? Por medio de preguntas como estas, necesitamos trabajar arduamente con las palabras de Pablo. Nunca debemos tergiversar la enseñanza de la Biblia
En aras de la brevedad, las palabras clave en nuestro texto son “días de fiesta, luna nueva y días de reposo”. Pablo dice que ellas son sombras de las cosas por venir, porque la realidad ha venido a nosotros en Cristo. Por esta razón, los Colosenses no deben permitir a nadie que los juzgue en referencia a estas cosas que son sombras. A primera vista, esta es una declaración clara contra cualquier observancia continua del día de reposo, y así yo pensé una vez. Pero al leer una nota al pie de página del comentario de John Lightfoot sobre este capítulo, algo importante me llamó la atención.

Siete veces en la Biblia, estas mismas tres palabras se usan juntas, y en cada caso se refieren al número total de los días religiosos de obligación para Israel. Los textos son 1Crónicas 23:31 (27-31), Nehemías 10:33, 2Crónicas 2:4 y 31:3, Isaías 1:13 y 14, Ezequiel 45:17, y Oseas 2:11.En todos los casos, las palabras se refieren a la plenitud de las observancias relacionadas con el tiempo ordenadas a Israel. A la luz de Levítico 23, sabemos que había días de reposo que no eran el séptimo día; sino que estaban asociados con las fiestas que fueron designadas como días de reposo, independientemente del día de la semana en que cayeran. Esta es la razón por la que la palabra días de reposo se refiere a todos los días: el séptimo día y todo el resto de los días de reposo, que debían ser observados por Israel.

Cuando leo Colosenses 2:16 y 17, y veo estas palabras juntas, recuerdo que el Apóstol Pablo fue completamente entrenado en la teología del Antiguo Testamento. Lo conocía  técnicamente, no sólo en términos generales, y habiendo sido él entrenado por eruditos de primera categoría, estaba familiarizado con todas sus complejidades y tecnicismos. Cuando veo a Pablo poniendo juntas todas estas palabras exactas en este lugar, le doy suficiente crédito para reconocer que las usa de la misma manera que se usan en todas partes en la Escritura inspirada. Como estas palabras son un paquete en cada uno de esos lugares, de la misma forma toda regla de la exégesis apoya la opinión de que son igualmente un paquete aquí.

Y así podemos decir con Pablo, en los términos más firmes: "todos los días asociados con el Antiguo Pacto ya pasaron. No debemos guardar días de fiesta, luna nueva y días de reposo - el séptimo día, la Pascua, la fiesta de los Tabernáculos, etc. Ya pasaron. La sustancia del cuerpo es Cristo. Él ha venido, y entramos en la plenitud de su venida”. Cuando miramos Colosenses 2:16-17 a la luz de la analogía de la Escritura, y vemos que el mismo lenguaje técnico es utilizado en otro lugar para describir un paquete de días del Antiguo Testamento, nuestro problema se resuelve. El apóstol no está hablando del fin absoluto de guardar cualquier día; más bien habla de la abrogación de todos los días judíos. Los cristianos gentiles, e incluso los cristianos judíos, no estaban absolutamente obligados a observar estos días del Antiguo Pacto.

Podemos decir a la luz de la analogía de la Escritura que tenemos un día diferente, un día que expresa la plenitud de nuestra redención en Cristo. Tenemos el primer día de la semana, un día que conmemora la Nueva Creación en Cristo a través de su resurrección de entre los muertos. Guardémoslo para la gloria de Dios.

Escrito por el pastor James M. Renihan

Traducido por el hermano Enrique Fernández

El artículo original se puede encontrar siguiendo este enlace:

miércoles, 12 de octubre de 2016

La Responsabilidad de los Bautistas Reformados con sus Hijos


Quisiera que este corto artículo pueda tener un propósito doble. El primero es el de animar a los padres creyentes a que cumplan los deberes dados a nosotros por medio de la Palabra de Dios de instruir a nuestros hijos en los caminos del Señor por medio de predicarles el evangelio desde su más tierna edad – ellos también necesitan ser salvados. El segundo, es responder a la pregunta ¿Por qué los Bautistas Reformados no bautizamos a nuestros hijos? Y le he pedido al Señor que me ayude a hacerlo de una forma mansa, humilde y bíblica.

Sin lugar a dudas que, para cualquier padre cristiano, la salvación de sus hijos e hijas es un asunto de suma importancia. Es tanta la importancia espiritual para nosotros, que nuestras débiles oraciones están acompañadas de muchas lágrimas al Señor para que Él conceda la salvación a ellos y los haga parte de Su familia celestial y eterna. Hacemos esto porque entendemos que la salvación es del Señor (Jonás 2:9)

La humanidad está dividida en dos grupos ¿Bajo cuál de ellos nacen nuestros hijos?

Primeramente debemos establecer cuáles son estos dos grupos. Para esto quisiera que vayamos a la Escritura:

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (Rom 5:12)

Este versículo nos habla de Adán, su caída y los efectos universales de su caída. Quisiera citar el comentario del Puritano-Presbiteriano Matthew Henry para que nos explique este versículo y sus implicaciones en toda la humanidad:

Adán peca, su naturaleza se vuelve culpable y corrupta y así pasa a sus hijos. Así todos pecamos en él. La muerte es por el pecado, porque la muerte es la paga del pecado. Entonces entró toda esa miseria que es la suerte debida al pecado: la muerte temporal, espiritual, y eterna. Si Adán no hubiera pecado no hubiera muerto, pero la sentencia de muerte fue dictada como sobre un criminal; pasó a todos los hombres como una enfermedad infecciosa de la que nadie escapa. Como prueba de nuestra unión con Adán, y de nuestra parte en aquella primera transgresión, observa que el pecado prevaleció en el mundo por mucho tiempo antes que se diera la ley de Moisés. (Subrayado y negritas añadidos)

Este comentario es muy valioso, porque nos enseña que 1) todos los seres humanos pecamos con Adán; 2) por ese pecado entra a la humanidad la muerte eterna (espiritual) de la que nadie se escapa (es decir, a todos les llega); y, 3) estamos unidos con Adán y hemos participado en su pecado.

Ahora debemos preguntarnos: ¿Desde cuándo estamos unidos con Adán? Aquí solamente hay dos posibles respuestas: 1) desde nuestro nacimiento; o, 2) desde que cometimos nuestro primer pecado.

Perdón si le parezco muy simplista en la manera en que presento este caso, pero quisiera precisamente eso: explicar de una manera sencilla, clara y comprensible lo que nosotros, los Bautistas Reformados, creemos y practicamos con referencia a nuestros hijos.

También hay otro versículo que me gustaría presentar, y en este vemos a dos protagonistas:

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. (1Co 15:21, 22)

Aquí vemos claramente los dos grupos del que hablé al principio. Ahora se nos habla de Adán – en quien todos mueren; y de Cristo – en quien todos serán vivificados. Aunque el sentido de la Escritura no requiere de mucha exégesis y hermenéutica para comprender su interpretación, quisiera citar nuevamente un comentario del Puritano-Presbiteriano Matthew Henry:

A todos los que por fe se unen a Cristo, por su resurrección se les asegura la propia. Como por el pecado del primer Adán todos los hombres se hicieron mortales, porque todos obtuvieron su misma naturaleza pecaminosa, así, por medio de la resurrección de Cristo todos los que son hechos partícipes del Espíritu, y de la naturaleza espiritual, reviviremos y viviremos por siempre. (Subrayado y negritas añadidos)

Es decir, mientras un ser humano “no esté unido por la fe a Cristo”; entonces permanece “unido con Adán” en su pecado, con la misma naturaleza pecaminosa y la misma condenación espiritual. (Favor notar que Matthew Henry habla de una “unidad por nacimiento con Adán” al comentar sobre nuestro pasaje anterior de Rom 5:12; y en este comentario último habla de una “unidad por fe en Cristo”)

La Teología del Pacto Bautista Reformada, reconoce esto y observa que la Biblia divide a la humanidad en dos grupos: 1) los que están unidos con Adán; y, 2) los que están unidos con Cristo; donde Adán y Cristo son las Cabezas Federales de dos pactos diferentes: Adán es la Cabeza Federal del Pacto de Obras en el Edén; y Cristo es la Cabeza Federal del Pacto de Gracia prometido después de la caída (Gn 3:15) y concluido en la cruz del Calvario.

Adán es representante de todos los seres humanos; Cristo es el representante de los electos.

Ahora, con esta introducción breve y muy concisa de la Teología del Pacto Bautista Reformada, podemos hacernos nuevamente la pregunta: ¿Nacen los hijos de los creyentes unidos en Adán, o nacen unidos en Cristo?

Nosotros creemos que la Biblia nos enseña que los hijos de toda la humanidad, sean estos hijos de creyentes o incrédulos, sean de la raza que sean, sean de la nacionalidad que sean, sean del color que sean; todos nacemos en unión con Adán – separados de Cristo; es decir, nacemos bajo la ira de Dios.

Pablo – teniendo en él la circuncisión - lo explica de ese mismo modo: “… y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef 2:3)

Esa palabra “por naturaleza” es muy importante para esta breve exposición. En otros pasajes de las Escrituras ha sido traducido como “por nacimiento” (por naturaleza = por nacimiento) Parafraseando sería: “y éramos por nacimiento hijos de ira, lo mismo que los demás”

Juan Calvino comenta de este versículo – Efesios 2:3 - en los siguientes términos:

“y éramos por naturaleza hijos de ira” Todos los hombres sin excepción, sean judíos o gentiles (Ga 2:15,16) son aquí pronunciados como culpables; hasta que ellos sean redimidos por Cristo; así que, fuera de Cristo, no hay justicia, ni salvación, y, en resumen, no hay excelencia. (Subrayado y negritas añadidos)

 Ga 2:15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles (Subrayado añadido)

Quitando de nuestros hijos esperanzas falsas

Ya hemos observado que la Biblia nos enseña que todos los seres humanos, nacemos unidos en Adán y separados de Cristo; y que es imposible nacer unido con Adán y unido con Cristo al mismo tiempo.

Sin embargo, sabemos que pueden aparecer en los corazones de los hombres esperanzas que son falsas en cuanto a la salvación de sus almas; de allí que nosotros explicamos a nuestros hijos -con mucho amor y ternura - el estado real de su situación espiritual, y a la vez la necesidad que ellos tienen de Cristo.

Una esperanza falsa que puede surgir en el corazón de nuestros hijos, es que ellos piensen que “por ser hijos de cristianos, tienen una entrada segura al cielo” nosotros les explicamos con palabras sencillas de que en la caída de Adán, ellos también cayeron.

Nosotros les decimos a nuestros hijos – sin dejar de demostrarles amor - que la causa de su condenación no es el haber quebrantado la Ley Moral de Dios (Los Diez Mandamientos); sino que el problema es su propia naturaleza pecadora con la cual nacieron. Ellos necesitan nacer de nuevo, ellos necesitan un nuevo corazón, ellos necesitan algo que ningún hombre, ni ninguna ceremonia, puede suplirles; solamente la gracia de Dios:

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (Jn 1:12, 13) 

Otra esperanza falsa que procuramos quitar de sus corazones es que ellos puedan pensar que “por asistir a la iglesia los domingos, por leer la Biblia y conocerla, por portarse bien, por participar de los sacramentos: ya están en pacto con Cristo, o ya se encuentran unidos a Él” También debemos asegurarnos que ellos no pongan su confianza en ninguna obra humana, ni en buen comportamiento; ellos pueden parecer muy dóciles y tranquilos, pero igual, necesitan la salvación de Cristo:

sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Gal 2:16)

No quiero expandirme mucho en este punto, creo que ya ha quedado claro lo que nosotros como padres cristianos enseñamos – con mucho amor y paciencia - a nuestros hijos.

¿Cómo pueden nuestros hijos estar unidos a Cristo?
¿Cómo entran en el Pacto de Gracia cuya Cabeza Federal es Cristo?
¿Cómo pueden ellos ser de Cristo?

Como ya he mencionado Cristo es la Cabeza Federal del Pacto de Gracia, y todos los que se encuentran unidos a Él – esto es, los electos - son Sus “confederados”

Nosotros enseñamos a nuestros hijos que, mientras se encuentren unidos con Adán, no pueden estar unidos con Cristo; y mientras no estén unidos a Cristo, sus almas permanecen en muerte.

La Biblia nos habla de una forma muy clara sobre la característica espiritual de aquellos quienes son del Señor, de aquellos quienes han entrado en pacto con Él:

Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. (Rom 8:9)

El Señor, en Su inmenso amor y sabiduría, nos ha dejado en Su Palabra lo que todo hombre debe hacer para “separase de Adán” y “unirse a Él”:

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Mar 1:14, 15– Subrayado añadido)

 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. (Luc 24:46, 47– Subrayado añadido)

 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hch 2:38 – Subrayado añadido)

¿Existe alguna otra manera (sin arrepentimiento ni fe) de entrar en el Pacto inquebrantable de la Gracia de Cristo?

O preguntado de una forma negativa: ¿Puede entrar en Pacto con Cristo una persona que no se ha arrepentido de sus pecados ni haya creído en Él?

Nosotros no bautizamos a nuestros niños, porque ellos nacen en Adán y no en Cristo; porque ellos son por nacimiento hijos de ira, igual que los demás; porque ellos nacen bajo el Pacto de Obras, no bajo el Pacto de Gracia; no los bautizamos porque sus pecados no han sido perdonados, al no haber arrepentimiento de ellos; no los bautizamos porque, al no tener el Espíritu de Cristo, ellos no son de Él.

Nosotros no creemos como nuestros hermanos Presbiterianos quienes igualan al pueblo de Israel del Antiguo Testamento con la Iglesia de Cristo del Nuevo Testamento. El principio que nuestros hermanos afirman es que la nación de Israel del Antiguo Testamento fue la Iglesia de Cristo del Nuevo; entonces, como en la nación de Israel todo varón, hijo de un israelita, era circuncidado, así también en la iglesia del Nuevo Testamento, todo hijo de creyente debe ser bautizado. De esta forma se concluye que Judas Iscariote, el rey Acab y los israelitas adoradores de Baal – todo aquel que era circuncidado - era parte de la “iglesia visible de Cristo”

Nuestra Teología del Pacto difiere de la de nuestros hermanos Presbiterianos que hace que la Iglesia de Cristo, esté compuesta tanto de personas regeneradas como de personas no-regeneradas.

Nosotros creemos que la circuncisión fue la señal del Pacto Abrahámico (la Biblia lo llama “el pacto de la circuncisión – Hch 7:8), donde todos los varones estaban dentro del Pacto de la Circuncisión, pero no todos ellos estaban dentro del Pacto de Gracia. Judas el Traidor estaba dentro del Pacto de la Circuncisión, pero no estaba dentro del Pacto de Gracia: fue circuncidado, pero no fue salvo; el malvado rey Acab estaba dentro del Pacto de la Circuncisión, pero no estaba dentro del Pacto de Gracia: fue circuncidado, pero no fue salvo; aquellos que prendían incienso en los lugares altos a Baal estaban dentro del Pacto de la Circuncisión, pero no estaban dentro del Pacto de Gracia: fueron circuncidados, pero no fueron salvos; y así puedo seguir nombrando más y más nombres.

Nosotros creemos que dentro del pueblo de Israel sí había una Iglesia de Cristo, que se había arrepentido de sus pecados y creído en la promesa del Salvador; quienes habían entrado en el Pacto de Gracia por la gracia de Cristo y por medio de la fe. Que ellos, al ser escogidos desde antes de la fundación del mundo - igual que nosotros, habían entrado en el Pacto de Gracia del cual no se puede apostatar, porque la obra del Espíritu Santo así nos asegura en las Manos del Señor.

Nosotros creemos que los Hijos de Abraham son aquellos que son creyentes, no los incrédulos:

Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. ( Gal 3:7)

Las “Respuestas” a mi Respuesta

Al principio de este cortísimo artículo, dije que el segundo propósito que tenía en mi corazón era responder a la pregunta ¿Por qué los Bautistas Reformados no bautizamos a nuestros hijos?

Agradezco al Señor por haberme permitido conocer en persona a algunos hermanos Presbiterianos (con “P” mayúscula) en quienes se ha manifestado la gracia del Señor, quienes, a pesar de nuestras diferencias en cuanto a la Teología del Pacto, hemos sabido mantener el vínculo del amor al reconocernos como ciudadanos del reino.

Aunque estos principios doctrinales los he conocido, por la gracia de Cristo, hace tiempo atrás; nunca antes había querido escribir sobre ellos debido a la forma salvaje con la que muchos presbiterianos (con “p” minúscula) tratan a mis hermanos Bautistas a causa de nuestra postura bíblica en cuanto a este tema.

Una de las expresiones que ha quedado grabada en mi mente fue la manera en que se le llamó a una persona que creía en el bautismo por inmersión: “ESCORIA ANABAUTISTA” Seguramente que esta persona (incrédula en mi entender) sigue los pasos de sus antepasados quienes llevaban a los ríos a todo aquel que creía en el bautismo por inmersión, para ahogarlos; no sin antes decirles de manera sarcástica: “¿TE GUSTA LA INMERSIÓN?, INMERSIÓN TE VAMOS A DAR” Siempre me he preguntado si estos hombres, con sus actos, eran seguidores verdaderos del Príncipe de Paz. Mi respuesta es que ellos no lo eran, ni lo son.

También reconozco que hay bautistas con “b” minúscula, quienes descienden al insulto y al sarcasmo para defender sus puntos de vista doctrinales.

Todos ellos están en mis oraciones para que Dios los quite del ministerio, pues enseñan odio a quienes les siguen; pero que también ellos puedan ser salvados.

El ministro de Dios no debe ser contencioso, dice la Palabra de Dios; y mi intensión no es serlo en este artículo; pero creo que era necesario responder con mansedumbre, amor y con la Biblia nuestra perspectiva en cuanto a “la Responsabilidad de los Bautistas Reformados con sus hijos”

Que el Señor use este artículo, como dije al inicio para no descuidar el deber de evangelizar a nuestros hijos e hijas:

Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. (Gen 18:19)

sábado, 8 de octubre de 2016

¿Infidelidad de Dios a Su Pacto?


Recientemente, alguien publicó la foto de arriba en Facebook.

Esta es una afirmación común que los Bautistas escuchamos de los Presbiterianos. Si el hijo de un cristiano es salvado, es un testimonio de la fidelidad de Dios a Su pacto. Pero, como ya lo he señalado, esto debe significar que lo opuesto es también verdad: Si el hijo de un cristiano no es salvado, es un testimonio de la infidelidad de Dios a Su pacto. La lógica es simple:

Premisa 1: Dios promete salvar a los hijos de los creyentes.
Premisa 2: La salvación de los hijos de los creyentes es un testimonio de la fidelidad de Dios a Su pacto.
Conclusión: La falta de salvación de los hijos de los creyentes es un testimonio de la infidelidad de Dios a Su pacto

Por supuesto que la respuesta inmediata es que yo he malentendido y he desfigurado la posición paedobautista. La correcta Premisa 1, se me ha dicho, debe ser:

Premisa 1: Dios promete salvar a los hijos electos de padre(s) cristiano(s).

Se me dijo que lea esta declaración:

La promesa a la cual Pedro se refiere en su sermón en Pentecostés, es mencionada en “Preguntas y Respuestas 74” (HC74).- “tanto la redención del pecado y el Espíritu Santo, quien obra la fe, son por medio de la sangre de Cristo prometida a [los hijos de los creyentes] no menos que a sus padres” El Bautista, sin embargo, escucha un lenguaje como este y por lo general asume que las iglesias Reformadas creen que todo hijo bautizado está garantizado a ser uno de los electos. “Si esto es verdad”, concluye el Bautista, “entonces ¿qué diremos acerca de aquellos casos en los cuales un niño bautizado no persevera en la fe? Si Dios hace una promesa a los niños en el bautismo, pero el niño apostata cuando es adulto ¿Qué dice eso de la promesa de Dios?, ¿Ha fallado Su promesa?” Desafortunadamente, hay algunas iglesias Reformadas que han contribuido a esta idea falsa al decir que cada persona bautizada en la iglesia – “cabeza por cabeza”- es verdaderamente un electo y está unido interiormente a Cristo. Sino que debe ser entendido que la membresía en la comunidad visible del pacto de Dios, no garantiza la membresía en el pueblo electo de Dios. Este es el punto de Pablo en Romanos 9 cuando él defiende la fidelidad de la promesa de Dios a Abraham: “No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas” (Rom 9:6) En otras palabras, no todos en la iglesia visible pertenecen a la iglesia invisible. Esta es la razón de que la Biblia por lo general habla de otra circuncisión, una circuncisión del corazón (Deu. 10.16; 30.6; Jer. 4.4; 9.25-26; Hch 7.51; Rom. 2.28-29) Aunque el varón Israelita fue consagrado al Señor como un miembro del pueblo del pacto de Dios, él era aun responsable de creer las promesas presupuestas en su circuncisión, porque la señal (circuncisión) nunca se convirtió en la cosa significada (las promesas de Dios) Tomado del artículo “¿Por qué bautizamos a los hijos de los Creyentes?” escrito por Michael Brownhttp://www.christurc.org/blog/2011/04/09/why-we-baptize-the-children-of-believers

A lo cual, estoy muy contento de revisar mi silogismo inicial:

Premisa 1: Dios promete salvar a los hijos electos de padres creyentes.
Premisa 2: Dios promete salvar a los hijos electos de padres no-creyentes. (Jn 1:13; Gal 3:7-9; Rom 9:7-8, 11, 24-26; 10:11-13; 11:17; Ef 1:4-10, etc)
Conclusión 1: La descendencia física es irrelevante para la promesa de Dios de salvar al electo.

Premisa 3: La descendencia física es irrelevante para la promesa de Dios de salvar al electo.
Premisa 4: La fidelidad de Dios a Su Pacto está determinada por Su promesa de salvar al electo.
Conclusión 2: La descendencia física es irrelevante para la fidelidad de Dios a Su pacto.

¿La respuesta? Que eso no puede ser cierto en razón de que Dios promete salvar a los hijos de los Cristianos.

Dios nos ha prometido incluir a nuestros hijos Dios ha prometido, como un principio general, traer a la salvación a los hijos del pacto…

Así que regresamos al punto de partida, porque ellos están equivocados en lo que la promesa es, precisamente. ¿Es (la promesa) para el electo, o es para todos los niños en general?

La respuesta final fue (note usted la equivocación):

Una Premisa 4 precisa, sería:
Premisa 4: La fidelidad del pacto de Dios está determinada por Su promesa de salvar a aquellos a quienes Él ha prometido salvar.
Premisa 5: Dios ha prometido salvar (entre otros) a los hijos de los creyentes.
Conclusión: Dios demuestra Su fidelidad (entre otras formas) cuando Él salva (entre otros) a los hijos de los creyentes.

En cuyo caso, no hay nada único acerca de la salvación de los hijos de los creyentes, ya que la fidelidad de Dios es también demostrada (“entre otras formas”) cuando Él salva a los hijos de los no-creyentes (“entre otros”) En otras palabras:

Conclusión 2: La descendencia física es irrelevante para la fidelidad de Dios a Su pacto.




Escrito por Brandon Adams

Traducido por Guillermo de Lama.

miércoles, 27 de julio de 2016

Tres falsos evangelios que usted no se puede dar cuenta que están en su iglesia


Sin ninguna duda, la iglesia visible de hoy se encuentra llena de falsos evangelios. Están, por supuesto, las sectas como el mormonismo y la sociedad Watchtower (Testigos de Jehová)  Está la iglesia Católica-Romana la cual es la líder mundial de falsos evangelios. Tenemos el evangelio de la prosperidad, el movimiento Palabra-de-Fe, la Reforma-Nueva-Apostólica, la Carismanía, la creencia-fácil y así sucesivamente. El ataque de Satanás sobre la iglesia es despiadado e interminable. Pero hay unos pocos y menos perceptibles evangelios falsos que se han introducido aun en las iglesias más sólidas a través del tiempo. Quisiera mencionar algunos de nuestros días.

El Evangelio de la Simpatía. Mientras crecía, siempre fui enseñado a ser simpático con las personas. “tú puedes atrapar mas moscas con miel que con vinagre” dice el viejo refrán. La enseñanza es prevalente, y usualmente involucra a los padres, o maestros animando a los niños a ser atentos y amables con los demás: “invita tus dulces” o “juega con los otros niños”

El cristianismo es a menudo confundido con simpatía.- “usted es muy agradable, ¿es usted cristiano?”

Si bien las Escrituras nos enseñan a ser buenos y compasivos hacia los demás, ella no enseña que debemos hacerlo a expensas de la verdad. Es aquí donde el evangelio es transado y se vuelve un falso evangelio. No queremos ofender a las personas. Está bien hablar acerca de las cosas positivas del cristianismo, pero no queremos molestar a nadie diciéndoles que son pecadores. La iglesia tiene miedo si les decimos a las personas que son pecadores, y que necesitan arrepentirse, que ellos no volverán.

Tenemos miedo de estropear una amistad, o perturbar una relación cercana por hablar la verdad. Si bien estamos llamados a estar en el mundo, y compartir el amor de Cristo, no debemos poner nuestras relaciones por encima de la obra del Espíritu Santo. Como un cristiano, usted debe esperar ser odiado por el mundo (Mateo 10:22) Si usted tiene amistad cercana con aquellos que están en el mundo, solamente necesita ser basada en la Verdad. Si usted no está compartiendo todo el consejo de Dios con sus amigos que están perdidos, usted esta conduciéndolos a ellos hacia el tormento eterno.

La Biblia dice en 1 Pedro 2:8 que Jesús es ofensivo - una "roca de escándalo." La Palabra de Dios es locura a los que se pierden (1 Corintios 1:18). Dios es amor, y Dios es bueno, pero Dios también es recto y justo, y lleno de ira (Nahúm 1:2) Sin embargo Él es misericordioso, y envió a Su Hijo a morir en la cruz por nuestros pecados y ser levantado de entre los muertos para que todos aquellos que se arrepientan y crean en Él sean salvos. Nosotros no podemos cambiar a las personas en lo mínimo solamente por ser simpáticos. Debemos ofender a las personas con la verdad.

El Evangelio de la Unidad. Este es uno del que escuchamos todo el tiempo, la iglesia debe estar unida. De hecho, cada vez es más claro que el enfoque de la iglesia evangélica se está centrando alrededor de la unidad. El llamamiento a la unidad en la Biblia es muy claro y se repite con regularidad. 1 Corintios 1:10 dice:
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

1 Pedro 3:8 dice:
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables

Y Filipenses 2:2 dice:
completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

En consecuencia no hay duda de que la iglesia debe estar unida - ¿Pero alrededor de qué?

Muchas iglesias de hoy han aguado tanto la verdad que ya no queda ninguna verdad que ellos puedan predicar. Ellos han puesto a un lado la sana doctrina para, una vez más, no ofender a las personas. Es alrededor de este sistema religioso aguado, que usualmente se enfocan en el “amor”, “la tolerancia” y la “aceptación” de todos los que puedan permanecer reunidos. La sana doctrina se ha convertido en menos importante, y la unidad se ha convertido en el tema central. Muchas iglesias sólidas han caído en esta trampa. Se ha vuelto normal que las iglesias sólidas tengan una unidad ecuménica con Roma en aras de avances políticos y culturales.

Pero el espejismo de la unidad entre estos sistemas religiosos es falso, y peligroso. No es la sana doctrina la que causa las divisiones y destruye la unidad, como muchos han sido llevados a creer. Romanos 16:17 dice:
Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Es la falsa doctrina la que crea divisiones, puede haber muchas, muchas falsas doctrinas, todas contrarias las unas de las otras, pero solamente puede haber una Verdad. La verdadera iglesia está unida sobre la Verdad de Dios, no sobre el error. No puede haber una unidad verdadera alrededor del error. La Verdad no tiene armonía con el error, y debe ser expuesto a la luz de la Verdad en Jesucristo.

El Evangelio del Amor. Amor, ¡Quien no quiere ser amado! Los púlpitos están llenos con historias del amor de Dios por nosotros, por el mundo y por toda Su creación. Se nos ha enseñado desde una edad temprana a amarnos unos a otros como Cristo nos ha amado (Juan 13:34) después de todo, el amor es el gran mandamiento ¿Verdad?

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:37-39)

Pero ¿Qué es el amor bíblico? Juan 13:34, 35 dice:
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

A partir de este pasaje, muchos creen que son discípulos de Cristo – cristianos – simplemente porque ellos “aman los unos a los otros” Pero aquí está lo que no es el amor bíblico… el amor no es una emoción o un sentimiento. Amor no es recibir y no es conseguir algo de alguna relación; y amor no es aceptar y tolerar el pecado.

Amor es sacrificio, es dar y buscar lo mejor para alguien más. El más grande ejemplo de amor jamás demostrado a la humanidad fue el sacrificio de Cristo en la cruz por nuestros pecados ¿Por qué hizo eso? Porque Dios nos ama (Juan 3:16) Dios no aceptó nuestro pecado ni nos aceptó por “lo que somos”, porque si lo hiciera no habría necesidad de una justicia. La paga del pecado es muerte (Romanos 6:23) Dios no recibe nada de nosotros por su sacrificio en la cruz. Efesios 2:8,9 dice:
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;  no por obras, para que nadie se gloríe.

Este fue realmente un acto de amor desinteresado e incondicional de Dios, para todos quienes se arrepienten y creen en Él. La iglesia no puede enseñar simplemente el amor, debe enseñar todo el consejo de Dios incluyendo  Su ira. Pero este falso evangelio del amor se ha convertido en muy predominante, aun en púlpitos bien intencionados, sin embargo está llevando personas directamente al infierno.

Si su iglesia no condena el pecado, y no lo llama como lo que es; sino que predica solamente “amor”, o si su iglesia está centrada en la “unidad”, o en la “simpatía” o en cualquier otro aspecto del cristianismo visible en una forma no-bíblica, al menos usted debería hablar. Pero si su iglesia no está enseñando toda la verdad de Dios, entonces usted no está en una iglesia en lo absoluto y puede ser el momento de moverse de allí.
Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
(Gálatas 1:6-8)

Escrito por Jeff Maples y publicado en:


Traducción: Guillermo de Lama

jueves, 7 de abril de 2016

9 Pasos hacia la Apostasía Personal



John Bunyan en su obra clásica El Progreso del Peregrino ilustra los 9 pasos progresivos hacia la apostasía personal. Esta lista está modificada y modernizada para su entendimiento. Por favor lea y preste atención. Guarde esto en su diario, en su computadora, hágalo su marcador pero recuérdelo bien.

He puesto en negritas las palabras que son elementos importantes de comprensión. Si usted quiere leer esta porción de El Progreso del Peregrino en la versión inglesa, haga click en el link que se provee al final.

1. Usted aparta sus pensamientos del recuerdo de Dios, de la muerte y del juicio venidero.

2. A continuación, usted detiene lentamente sus deberes personales como la oración privada, frenar sus concupiscencias, estar vigilante ante las tentaciones, dolor por el pecado y cosas parecidas.

3. Luego, usted se aparta de la compañía de los cristianos que están llenos de vida espiritual y que no son tibios.

4. Después de ello, usted se enfriará hacia los deberes públicos como el escuchar la predicación de la Palabra, la lectura de la Biblia, la comunión con los piadosos y cosas similares.

5. Luego usted comienza a criticar severamente a los que viven piadosamente, y lo hace de forma maliciosa, con la finalidad de tener una aparente excusa de lanzar la religión (cristiana) en la espalda (por causa de haber visto algún pecado en otros)

6. Después, usted comienza a adherirse y a asociarse con hombres y/o mujeres que son carnales, libertinos e inmorales.

7. Luego, usted cede secretamente a conversaciones carnales e inmorales, y usted se siente contento si puede ver tales cosas en cualquier otra persona que se llame ‘cristiana’, de tal forma que el pecado puede ser cometido de manera más atrevida por medio del ejemplo de aquellos ‘cristianos’

8. A continuación, usted comienza a jugar con pecados pequeños de manera pública y abierta.

9. Y luego, habiendo sido endurecido, usted se demuestra a sí mismo estar tan perdido como ellos lo están. De esta manera, siendo lanzado otra vez en el abismo de la miseria, a menos que un milagro de gracia pueda prevenirlo, usted perecerá por siempre en su propio engaño.




Traducción libre hecha por Guillermo de Lama, pastor de la Iglesia Bautista Gracia Soberana (Reformada y Confesional) de Lima, Perú.