viernes, 26 de diciembre de 2014

La Separación Bíblica y la “Comunión de Plataforma”


La “Comunión de Plataforma” es una frase que tiene el propósito de describir la distinción artificial que algunas personas ven en la comunión entre quienes participan en una conferencia cristiana. Algunas veces, este escenario de conferencias, consta principalmente de la predicación, mientras que otras veces su naturaleza es de carácter básicamente académico. Sin embargo, si una conferencia es de índole teológico o requiera el uso de la Verdad de la Palabra de Dios en cualquier manera, no puede ser considerada simplemente como una conferencia académica, ya sea que involucre a predicadores o a seminaristas.

El concepto de la “Comunión de Plataforma”, definida por muchos evangélicos conservadores, le permite a ellos justificar en sus propias mentes la libertad de asociarse con, adorar con, predicar con y enseñar con aquellos que, sobre una base estrictamente bíblica, deberían distanciarse ellos mismos. Este concepto es en muchas maneras un intento de encontrar una forma para que los hombres unan lo que Dios manda que esté separado.

Con frecuencia, esta “Comunión de Plataforma” implica participar en un evento con aquellos quienes están en apostasía, o con profesantes de la fe  cristiana quienes están desobedientemente tolerando la apostasía. Mientras la asociación en una plataforma no necesariamente significa un acuerdo personal con cada conferenciante en todos los asuntos no-fundamentales de la fe, debe como mínimo, requerir el reconocimiento de algunas diferencias que están dentro de los límites de la ortodoxia bíblica y que nada prohíbe que exista un ejercicio conjunto en la adoración.

Un Acto de Adoración

Debemos afirmar que no es posible tratar con cualquier aspecto de la verdad bíblica, en cualquier escenario, sin que un acto de adoración tenga lugar, al menos en lo que respecta a una presentación fiel de la verdad de Dios. ¿No implica una presentación de la verdad de Dios una exhortación a someterse y a adorar a Dios quien es Su fuente? La verdad bíblica simplemente jamás puede ser un asunto académico, tampoco la verdad de Dios puede ser reducida a una jerga espiritualmente-neutral y académica. El siervo fiel de Dios deseará la ayuda del Santo Espíritu para glorificar a Cristo en la presentación de la verdad de la Palabra de Dios independientemente del tipo de conferencia que tenga lugar.

Predicar en una conferencia, leer un papel en una reunión académica o en una sociedad teológica, y tratar con unos aspectos de la Palabra de Dios no puede fallar en involucrar la adoración y servicio a Dios – tanto él, como sus oyentes. Cada vez que yo trazo la Palabra de Dios en cualquier contexto debo hacerlo con reverencia y con temor piadoso, el cual es la esencia de una adoración aceptable. Hacerlo de otro modo sería usar y manejar las Escrituras como lo hicieron los fariseos y los saduceos, invalidando el mandamiento de Dios, Mateo 15:6.

El orador participante en una conferencia debe en realidad ser visto como un líder en aquella conferencia en la que participa. Él está allí para llevar los pensamientos de sus oyentes hacia una cierta dirección. Él es, por lo tanto, un líder en cualquier actividad de adoración que es inherente al manejo de la verdad bíblica. Lejos de ser una cosa insignificante, esta es una posición de prominencia y liderazgo en lo que respecta a todos los asistentes. Sin embargo, al comprometerse con otros conferenciantes, él se convierte en un líder de adoración, unidos a ellos enyugo con un propósito común. Muy a menudo esto representa un claro ejemplo del yugo desigual prohibido por Dios, y esto debido a que sus compañeros de conferencia, son tales como para estar separados de ellos, en lugar de estar unidos con ellos…

Cada acto de adoración debe ser regulado por la Escritura. Jamás el individuo puede definir lo que es aceptable o no en términos de la adoración a Dios. Aarón aprendió que Dios no debía ser adorado por medios alterados cuando él hizo el becerro de oro, pero reteniendo el uso del Nombre de Jehová, Éxodo 32:5; sus hijos Nadab y Abiú aprendieron esto para su destrucción, Levítico 10:3. Participar en adoración con aquellos quienes están directamente envueltos con la apostasía, o con aquellos quienes la apoyan por medio de asociaciones, transando con las verdades de las Escrituras, es pecado. Es una corrupción que destruye la adoración que debe ser en Espíritu y de acuerdo con la Verdad, si es que va a ser aceptada por Dios.

¿Es bíblico el concepto de “Comunión de Plataforma”?

¿Es posible para un siervo de Dios participar en igualdad de términos en una conferencia con un apóstata, con alguien que niega la Biblia, con un predicador que tiene asociaciones con quienes transan la Verdad de las Escrituras?; ¿Está obedeciendo a Dios cuando hace eso? La realidad es que la Escritura no justifica tal “comunión” sino que enfáticamente la prohíbe.

La práctica del cristiano en cada área de su vida debe estar regulada por la Palabra de Dios. Especialmente en el área de la adoración, debe haber un claro precedente bíblico o mandamiento para justificar tal comunión. El hecho es que no existe tal mandamiento o precedente para justificar la comunión en una conferencia con aquellos con quienes está ordinariamente prohibido llevar a cabo una adoración conjunta.

No hay un mandamiento en la Escritura que justifique el relajamiento de los estándares bíblicos de la separación que están para gobernar la vida y adoración del cristiano debido simplemente que se trate de una conferencia.

No existen excepciones a las normas bíblicas de separación de vida y de adoración para el cristiano ni tampoco para predicadores de conferencias, seminaristas o académicos.

El ministerio del Señor Jesús proporciona numerosos ejemplos de cómo Él trataba con los religiosos ‘académicos’ con quienes tuvo trato en común: “Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen” (Mateo 23:1-3) El Salvador y estos escribas tenían en común todo “el cuerpo de la revelación de Moisés”, pero las perversiones de la Ley introducidas por los escribas, y especialmente la práctica de ellos de la Ley era tal, que el Salvador raramente perdía una oportunidad para predicar contra ellos. El Señor ciertamente nunca participó en una ‘comunión de plataforma’ para hacer frente a los asuntos espirituales.

Los apóstoles también practicaron la separación de esta clase. Pablo, cuando se encontró con los filósofos en Atenas, no tuvo comunión con ellos – aunque él mismo fue un académico brillante –sino que predicó en contra de sus supersticiones diabólicas y adoración vacía. Su actitud hacia los demás creyentes que erraron y cayeron en pecado es también sorprendente. El incidente en Gálatas 2:11 es un ejemplo de ello. Pedro mismo fue influenciado por algunos que vinieron de parte de Jacobo en la iglesia en Jerusalén – una delegación apostólica quienes abogaban por una mala práctica cristiana. Bernabé y otros fueron arrastrados en su hipocresía. Sin embargo, Pablo se mantuvo en contra del error de ellos de una manera abierta, directa y pública. Pablo no pudo, ni podía, mientras el error se mantuviera, continuar predicando con Pedro, aunque ambos eran apóstoles; o con Bernabé, aunque Pablo había predicado anteriormente con él muchas veces. Pedro en este punto estaba actuando de manera contraria a Pablo, levantando de nuevo aquellas cosas que ellos por medio del evangelio habían derribado (v. 18) La comunión entre ellos sufrió una ruptura por un tiempo hasta que este asunto fue tratado.

Un incidente anterior también es registrado en Gálatas 2:5 cuando falsos hermanos vinieron a la iglesia en Antioquía. Al menos inicialmente ellos aparecieron como hermanos, pero su doctrina había demostrado rápidamente que se trataba de una declaración falsa. Pablo no toleró sus doctrinas, las cuales eran una perversión del evangelio – ¡No!, Ni por un momento.

Es interesante que Pablo afirme específicamente que ni por un momento accedió a someterse. En otras palabras, Pablo no se sentó como un oyente que es enseñado por ellos. Sin embargo, muchos evangélicos conservadores en estas conferencias se sientan con sujeción, escuchando aquello que es presentado por quienes pervierten el precepto y la práctica de la verdad de Dios.

Separación Bíblica

La doctrina de la Escritura en este asunto es muy simple. Es una doctrina que se observa en todo lugar de las Escrituras. En el Antiguo Testamento la regulación levítica enfatizó la necesidad de mantenerse en un estado vigilante de pureza, apartado para el Señor. Es en el contexto de estas regulaciones que Pablo escribe como lo hace en 2 Corintios 6:17. ‘No toquéis’ es el resumen de las declaraciones de la legislación levítica usada en Colosenses 2:21 La aplicación espiritual de las leyes levíticas de limpieza y pureza se hace a los creyentes gentiles en Corinto.

1. No toquéis lo inmundo. No existe acuerdo entre Cristo y Belial, no hay armonía o una actividad común entre la luz y las tinieblas; ¡y el cristiano por medio de su conducta no debe dar la impresión que la hay! Los corintios fueron culpables de hacerlo por medio de asistir a los templos paganos por motivos sociales.

Mediante el uso de las palabras ‘no toquéis’ Pablo indica que debe haber sumo cuidado para evitar el menor contacto con aquello que está profanado. Por esta ordenanza divina se descarta la unión en una conferencia entre un creyente con alguien que esté envuelto con la apostasía. El mandamiento de Dios ‘no toquéis lo inmundo’ no provee excepción alguna con el fin de tener comunión con los tales en una conferencia.

2. Aquellos quienes tocan lo inmundo, se contaminan. Aquellos creyentes que desobedecen el mandamiento de Dios de separarse de lo inmundo, se hacen ellos mismos inmundos por el contacto con los tales. Lo que es santo siempre se contamina por el contacto con lo inmundo, nunca es al revés (Hageo 2:11-13). Los evangélicos que respaldan a Roma como cristiana, como los que firmaron la Declaración de Manhattan, o el Movimiento Evangélicos y Católicos Juntos (ECT – siglas en inglés) se hacen ellos mismos tan inmundos como Roma!

La implicación imprevista de Pablo fue reprender en Corinto a aquellos quienes estaban bebiendo de la copa de los demonios – había un vínculo espiritual/sacramental inevitable hacia la apostasía diabólica, a pesar de que trataron de distinguirse ellos mismos de ella, afirmando la libertad de actuar como ellos lo habían hecho. Sus distinciones fueron artificiales y profundamente equivocadas, ¡no importando qué tan fuerte ellos pudieran insistir en ello! Al participar en este comportamiento ellos se excluyeron a sí mismos de beber la Copa del Señor de una manera digna; es decir, perdieron la comunión con Dios.

Una medida de la impureza contraída se ve en que la Escritura enseña muy claramente  que el creyente que desobedece persistentemente, de hecho  debe ser tratado como un incrédulo – un hombre gentil y publicano, en palabras de Mateo 18:17. Si bien se reconoce que ellos no son de hecho un incrédulo o un enemigo (2 Ts 3:15) se les trata como si fuera así por causa de su pecado. Esto es simplemente porque al persistir en no separarse de los impíos e insistir en mantener comunión con los tales, ellos cargan con la culpabilidad del pecado de aquella asociación impía. “Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras” (2Jn 1:10-11)

El cristiano que entra en comunión con quien es espiritualmente inmundo, se convierte en un accesorio voluntario y defensor de su impiedad. Aquellos quienes están contaminados por la apostasía, contaminan a todos quienes se asocian con ellos en una actividad espiritual. La plataforma de la conferencia, no desinfecta esta contaminación, ni hace al hombre inmune a la transferencia de esta inmundicia, ni tampoco previene su propagación.

3. Un hermano que se ha hecho a sí mismo inmundo, debe ser separado. Dios dice: “Apartaos de él”. ¡No hay ninguna clausula de excepción dada para el caso de conferencias! El siervo de Dios que participa en una conferencia con un hermano que mantiene asociaciones con quienes transan la verdad de Dios, está desobedeciendo el mandamiento claro de Dios de apartarnos de los hermanos que andan desordenadamente. Al hacer esto, el tal está animando a desafiar a Dios y rechazar el mandamiento de disciplinar el pecado. Esto tiene el efecto adicional de hacerse también cómplice en la ofensa original. Por medio de predicar o enseñar con un hermano que es digno de disciplina por el mandato de Dios, se está apoyando el pecado de aquel hermano. No hay manera de evitar esto.

La supuesta naturaleza del no-tiene-sentido, o el insignificante efecto de la ‘comunión de plataforma’ se usan a menudo como un argumento para evitar cargar la cruz que está involucrada en la separación del error y de todos quienes lo apoyan. Es una distinción engañosa sin base bíblica. Las leyes de Dios en cuanto a la separación de Su pueblo, se aplican en todos los contextos.

 Escrito por Andy Foster

http://www.standstillawhile.net/2013/02/biblical-separation-and-platform-fellowship/

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